
Probablemente no haya mejor partido que éste para que el Málaga recobre el ánimo, se dé una inyección de autoestima y emocione a su gente. Probablemente, sin embargo, le haya llegado en el peor momento. Para la afición del Málaga no hay nada más excitante que llegar al Pizjuán, meterse los tres puntos en el saco y regresar llena de euforia y sentimientos. Los datos le permiten creer. El Málaga CF sólo ha perdido una vez en nueve visitas al Sánchez Pizjuán. El resto han sido cinco victorias y tres empates. Hay una química especial que invita al Málaga a hacer grandes partidos en Nervión. Sus jugadores saben que serán héroes por un día si ganan en Sevilla.
Jiménez, sin embargo, está alerta. Estudia los números, advierte los porqués y le da medicina. El Sevilla saldrá como una moto esta noche porque se acostará colíder si gana. Además, perdió en Bucarest y tiene hambre. Las lesiones no le paran: Palop no está al cien por cien, Squillaci está tocado, Escudé y Adriano fuera y a Zokora, Navarro, Navas y Renato le caen los minutos como losas. Pero la delantera es un ring. Negredo, Luis Fabiano y Kanouté pelean a puñetazos los minutos y eso les crea presión: a los tres les están ayudando mucho los centrocampistas. Las rotaciones indican que hoy le toca al vallecano y al brasileño. El último sin discusión y el primero por una cuestión de recuperación psicológica. Negredo no ha marcado todavía un gol en el Pizjuán y el asunto empieza a agobiarle. No debería, ya ha demostrado de sobra que es un jugador enorme.
En la foto superior ven a Munúa. Le espera una tormenta. El Málaga ha encajado 16 goles, es el equipo de Primera que más tiempo lleva sin ganar y ha firmado el peor arranque liguero de su historia. Además, no tiene a Weligton, el jefe de su defensa que vive sus peores días desde que llegó a España y que incluso ha sido multado por Fernando Sanz, su presidente, que quiere el escudo limpio. Muñiz, a pesar de su pelea, vive en el alero. Y el Málaga, colista, llega de verdad tocado, lejísimos de los puestos que le dieron fama la temporada pasada, en una inexplicable desintegración.
Se anuncia un partido en dirección hacia Munúa, pero el año pasado las coordenadas fueron las mismas, marcó Adrián y el Sevilla se estrelló contra un muro. Muñiz planea jugar con Gámez de central. Sí, el mismo que estuvo a minutos del Sevilla. Hoy es parte de ese corazón roto que es el Málaga. Pero se entrega por él.
Las claves
Cansancio de extremos
En el Sevilla volverán a jugar Jesús Navas y Perotti, que están acumulando minutos porque su estado de forma lo permite. Aun así, Jiménez tiene pensado rotarlos algo más.
Ambientazo en Nervión
En Sevilla, aunque menos, también se viven los derbis con el Málaga. Además, escuecen las cinco derrotas en los últimos nueve enfrentamientos. Habrá ambientazo en Nervión.
Sin defensa
Muñiz no tiene a Weligton y tendrá que improvisar con Gámez y el canterano Iván de centrales. Volverá si no hay novedades a la línea de cuatro.
La estrategia
La opción del Málaga llega con un ex sevillista. Duda es un especialista y una de las grandes esperanzas de su equipo, agarrado a sus pocas opciones ofensivas.
Jiménez, sin embargo, está alerta. Estudia los números, advierte los porqués y le da medicina. El Sevilla saldrá como una moto esta noche porque se acostará colíder si gana. Además, perdió en Bucarest y tiene hambre. Las lesiones no le paran: Palop no está al cien por cien, Squillaci está tocado, Escudé y Adriano fuera y a Zokora, Navarro, Navas y Renato le caen los minutos como losas. Pero la delantera es un ring. Negredo, Luis Fabiano y Kanouté pelean a puñetazos los minutos y eso les crea presión: a los tres les están ayudando mucho los centrocampistas. Las rotaciones indican que hoy le toca al vallecano y al brasileño. El último sin discusión y el primero por una cuestión de recuperación psicológica. Negredo no ha marcado todavía un gol en el Pizjuán y el asunto empieza a agobiarle. No debería, ya ha demostrado de sobra que es un jugador enorme.
En la foto superior ven a Munúa. Le espera una tormenta. El Málaga ha encajado 16 goles, es el equipo de Primera que más tiempo lleva sin ganar y ha firmado el peor arranque liguero de su historia. Además, no tiene a Weligton, el jefe de su defensa que vive sus peores días desde que llegó a España y que incluso ha sido multado por Fernando Sanz, su presidente, que quiere el escudo limpio. Muñiz, a pesar de su pelea, vive en el alero. Y el Málaga, colista, llega de verdad tocado, lejísimos de los puestos que le dieron fama la temporada pasada, en una inexplicable desintegración.
Se anuncia un partido en dirección hacia Munúa, pero el año pasado las coordenadas fueron las mismas, marcó Adrián y el Sevilla se estrelló contra un muro. Muñiz planea jugar con Gámez de central. Sí, el mismo que estuvo a minutos del Sevilla. Hoy es parte de ese corazón roto que es el Málaga. Pero se entrega por él.
Las claves
Cansancio de extremos
En el Sevilla volverán a jugar Jesús Navas y Perotti, que están acumulando minutos porque su estado de forma lo permite. Aun así, Jiménez tiene pensado rotarlos algo más.
Ambientazo en Nervión
En Sevilla, aunque menos, también se viven los derbis con el Málaga. Además, escuecen las cinco derrotas en los últimos nueve enfrentamientos. Habrá ambientazo en Nervión.
Sin defensa
Muñiz no tiene a Weligton y tendrá que improvisar con Gámez y el canterano Iván de centrales. Volverá si no hay novedades a la línea de cuatro.
La estrategia
La opción del Málaga llega con un ex sevillista. Duda es un especialista y una de las grandes esperanzas de su equipo, agarrado a sus pocas opciones ofensivas.

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